Bel decide ir a dar una vuelta. Por la calle vé a alguien que le suena familiar. Es Gerard Piqué, su amor platónico. Bel no sabía que hacer para llamar su atención, así que hizo caso a un consejo que le dió su amiga Amanda.
- Ay, perdona ¡que torpe soy! Lo siento mucho. Eres Gerard Piqué ¿verdad?
- Si, el mismo. Y no te preocupes por haber manchado mi camisa, ahora me iba a mi casa. Por cierto ¿cómo te llamas?
- Me llamo Belinda, pero me puedes llamar Bel.
- Encantado, Bel.
- Igualmente. Vivo a una calle de aquí, si quieres puedes venir a mi casa y te dejo una camisa.
- De acuerdo, vamos.
Bel i Gerard se fueron para la casa de ella.
Llegaron a la casa, Bel y Gerard entraron y se fueron a la habitación de ella.
- He encontrado esta camisa.
- ¡Qué bonita! ¿Es de tu padre?
- No, es de mi novio, Isma. Está en el hospital.
- Lo siento mucho. ¿Qué tiene?
- Ahora está en coma. Tuvo un accidente. ¿Nos vamos? No tengo ganas de estar encerrada...
- Si, vamonos ya... Bel no estés triste, ven conmigo que te invito a un café.
- No hace falta, pero gracias- dice Bel.
- Que si, que si, ven conmigo- Insiste Gerard.
- De acuerdo, iré contigo, pero solo un ratito.
Llegaron a la cafetería. Bel estaba muy contenta. ¡Está tomando café con Gerard Piqué! su amor platónico, su ídolo.
- ¿De que ríes Bel?
- De nada... no me creo de que esté tomando café contigo ¡es cómo un sueño!
- No exageres, no es para tanto. Soy una persona normal, cómo tu.
- Eso también es verdad. Bueno me tengo que ir. Me ha gustado conocerte. Adiós.
- Adiós Bel. Cuidate.